sábado, 8 de mayo de 2010

PATRIMONIO INACABADO

"En la Sevilla de principios del s.XXI se está levantando una nueva joya del patrimonio arquitectónico mundial".
Leída esta frase muchas personas se echarían las manos a la cabeza cuando vean que me refiero al Metropol-Parasol de la Plaza de la Encarnación. El proyecto es del arquitecto alemán Jürgen Mayer. Una edificación que viene a dar respuesta a la problemática de conservar los restos arqueológicos encontrados en la plaza de la Encarnación, cubrir las necesidades de los comerciantes del tan sevillano "Mercado de la Encarnación" y crear un nuevo espacio de ocio para los ciudadanos del casco histórico.Polémicas no le faltan a la obra, desde motivos estéticos hasta económicos, pero lo que doy por seguro es que estamos viviendo lo que, espero, sea un cambio en nuestra ciudad. Sevilla basa principalmente su economía en el turismo y, a éste, -desde mi punto de vista- hay que sorprenderlo. De todos es sabido que el conjunto patrimonial existente en Sevilla es de los mayores del planeta, pero éste está engrosado por edificios realizados en épocas anteriores. En ellos no se refleja la realidad de nuestros días, sino la de sociedades anteriores a la actual. A lo que me vengo a referir es que el Metropol-Parasol es y será -el día que concluyan las obras, claro está- un referente mundial de la arquitectura más actual. Y, como toda innovación, tiene sus defensores y sus detractores, aún más en Sevilla, ya que una parte de la ciudad tiene todavía hoy en día una forma de pensar bastante anticuada. El nuevo mercado de la Plaza de la Encarnación será un nuevo referente de la ciudad, ampliando así su oferta turística y patrimonial. En temas económicos no me voy a meter mucho, por eso solo quiero decir que, gracias a la inoperancia de nuestras administraciones, vamos a pagar el mismo edificio dos veces, entregándonos solo uno. Se puede comprender que el presupuesto de ejecución de una obra de este tipo -"un prototipo único"- sea difícil de afinar pero me sorprende la manga ancha que las administraciones tienen para este tipo de obras; viendo después lo estrechas que son para las obras de funcionamiento efectivo de la ciudad (me refiero a infraestructuras en general).
Pensando en positivo y a la altura de obra que nos encontramos, ya estoy deseando que concluya para poder observar las vistas desde los "sombreros de las setas". De lo que sí estoy seguro es de que las personas con una postura contraria a la realización de estas obras cambiarán de opinión cuando vean la perspectiva única de nuestra querida Sevilla desde este nuevo punto de observación.
Por último, también quisiera comentar que, gracias a esta obra, se está remodelando el entorno más cercano a la Plaza de la Encarnación, creando un espacio reinventado para nuestro propio disfrute.

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