miércoles, 12 de mayo de 2010

El mirador del "Reencuentro"

El monumento a Aníbal González estará listo en el mes de septiembre

De sus trazos salió una de las obras de arte más singulares de toda la ciudad y, por ello, Sevilla homenajeará al arquitecto Aníbal González con un monumento que culminará las obras de remodelación de la Plaza de España. Su Reencuentro con el espacio que corona el Parque de María Luisa estará listo para el próximo 30 de septiembre, el mismo día en que las barcazas volverán a recorrer el canal que recorre la plaza que se levantara con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929.

[…] "La idea es ofrecer al paseante un hito en su camino, no sólo algo que observar, sino también un nuevo lugar en la plaza del que poder disfrutar", señalaba el propio Rey, que añadió que en él se recoge "un recuerdo al genial artista que nos regaló esta gran obra de arte".

[…]

Será, además, un monumento que incorpore en su realización técnicas digitales que permitirán definir al máximo los detalles de la escultura. Un guiño a las nuevas tecnologías que recordará el espíritu innovador de Aníbal González, capaz de superar los cánones de la arquitectura de principios de siglo para regarle a Sevilla la Plaza de España. "Vamos a utilizar una técnica sustitutiva del tradicional sacado de puntos que permitirá digitalizar la obra para darle el tamaño más adecuado sin que pierda ningún tipo de detalle", explicaba Osuna. La innovación llegará también al basamento de la escultura "que será moderno pero integrado en el espacio. No se repetirá lo que hay en el Parque de María Luisa porque nos parecía presuntuoso", afirmaba el escultor.

Situado en la avenida de Isabel la Católica, justo en el centro de la glorieta de Aníbal González, el monumento será "una escultura de calle, cercana al público y que pueda tocarse", aclaraba Guillermo Plaza, otro de los escultores.

Un mirador orientado hacia la Plaza de España que permitirá a los sevillanos contemplar una imagen hasta ahora inédita de la zona, y es que los 3,5 metros de altura que tendrá el monumento facilitarán una visión de altura del sueño de cerámica que imaginó Aníbal González para los sevillanos.

ElCorreoWeb.es |Sevilla 05/05/2010

Comentario:

En nuestra rutina diaria de hoy día llena de prisas y estrés, solemos, los sevillanos, ir de un lado a otro de nuestra ciudad muchas veces atravesando parques o pasando junto a monumentos de siempre esclavos del tiempo, mirando a veces el reloj por un lado y mirando por otro de reojo al típico grupo de turistas que se encuentra conociendo los lugares más emblemáticos de nuestra ciudad como la Plaza de España, por ejemplo.

Pensemos los sevillanos, ¿realmente nos hemos detenido alguna vez a recrearnos en algún monumento de nuestra ciudad? ¿Conocemos los edificios de la exposición de 1929, su origen, su significado histórico, su valoración patrimonial a la ciudad, etc.? Puede que sí y puede que no.

Pero, que hay del artista y su figura como genio creador, su personalidad expresada en sus obras, incluso su nombre. Muchas veces se suele representar en el ámbito tanto formal escolar como no formal a los diferentes monumentos histórico artísticos de forma aislada en cuanto a su contexto, solo se explican sus partes y sus elementos artísticos más representativos, pero en mi opinión se deja de lado la figura del ser humano como creador de ese patrimonio donde en su personalidad y contexto histórico podemos hallar el verdadero significado de la obra de arte.

En el caso que nos ocupa Sevilla sufrió un gran cambio promovido por la exposición de 1929, construcción de la Plaza de España, remodelación del Parque de María Luisa, construcción de grandes avenidas como la Avenida de la Palmera y un sinfín de Pabellones de países iberoamericanos para la ocasión, en torno a estos ejes y lugares.

En mi opinión es un detalle de merecido reconocimiento por parte de la ciudad, la colocación del monumento homenaje a Aníbal González, en la glorieta que lleva su nombre muestra de gratitud hacia un hombre que renovó la ciudad dándole un nuevo estilo artístico que combinaba la nueva arquitectura monumental con la vieja seña de identidad de la ciudad como el ladrillo cocido y el azulejo de la cerámica trianera, imponiendo a partir de entonces el estilo sevillano que nos llega hasta la actualidad.

Muchas veces no tenemos en cuenta que el patrimonio del que disfrutamos es fruto de la personalidad de sus creadores y este aspecto casi nunca se trata a la hora de comprender una obra de arte desde el punto de vista de la educación formal o académica tradicional y la no formal.

Antonio Gutiérrez Ramos

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