sábado, 1 de mayo de 2010

EL MERCADO EDUARDO TOROJA DE ALGECIRAS INCLUÍDO EN EL CATÁLOGO GENERAL DE PATRIMONIO HISTÓRICO.


Desde 2007, año en que se aprobó la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía, la Consejería de Cultura ha incluido 85 bienes de la provincia de Cádiz dentro del Catálogo General de Patrimonio Histórico (CGPH).

La Ley 14/2007 de 26 de noviembre clasifica los BIC según su tipología: Monumentos, Conjuntos Históricos, Jardines Históricos, Sitios Históricos, Zonas Arqueológicas, Lugares de Interés Etnológico, Lugares de Interés Industrial y Zonas Patrimoniales. El CGPH se ha creado, como refleja la ley, para convertirse en un «instrumento para la salvaguarda de los bienes en él inscritos, la consulta y divulgación de los mismos». En él se recogen los Bienes de Interés Cultural, los Bienes de Catalogación General y los incluidos en el Inventario General de Bienes Muebles del Patrimonio Histórico Español. De estos 85 bienes, 11 son ya Bien de Interés Cultural (BIC) en la tipología de Monumento, a los que hay que sumar 31 bienes arqueológicos sitos en las aguas gaditanas, es decir, Zonas Arqueológicas, 28 edificios del Inventario de Bienes Reconocidos y 15 Bienes de Catalogación General.
De los 15 edificios incluidos en el CGPH como Bienes de Catalogación General hay 4 en Cádiz, 4 en Puerto Real, 4 en San Roque, 2 en Algeciras y 1 en La Línea de la Concepción. Uno de estos edificios de Algeciras es el Mercado Municipal de Abastos.
Quizás a algunos les pueda parecer sorprendente el hecho de que un edificio de estas características esté incluido en el CGPH. Hay que destacar que es un edificio racionalista obra del ingeniero Eduardo Torroja, construido en 1935. Su aportación fundamental en el empleo de técnicas y materiales de construcción novedosos para su tiempo hace que se trate de un gran un ejemplo de patrimonio tecnológico, ya que por todo ello fue considerado un adelantado a su tiempo y marcó un hito de la arquitectura española del siglo XX.

Se trata de un espacio octogonal cubierto con una cúpula laminar de 47,80 metros de diámetro, 44,10 metros de radio de curvatura y sólo 9 cm de espesor, perforada por una claraboya de 10 metros de diámetro, que descansa toda ella sobre 8 pilares. Este mismo tipo de estructura sería repetida años más tarde por el mismo ingeniero en las viseras del Hipódromo de la Zarzuela de Madrid.
El conjunto de la obra de Torroja recibió el reconocimiento generalizado de los arquitectos e ingenieros de su época, tanto nacionales como extranjeros, por lo que debemos considerar un orgullo el hecho de tener en nuestra comunidad una obra de estas características, símbolo de la innovación tecnológica y arquitectónica de principios del siglo XX en nuestro país.

Fuentes:“La voz digital, Cádiz” 05.04.10; “Diario Sur, calle Libertad” 14.06.08

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