miércoles, 12 de mayo de 2010

ANDALUCIA Y EL PATRIMONIO

Villanueva del Río y Minas

Los medios de comunicación social se han hecho eco de una noticia relacionada con la protección y conservación del patrimonio histórico y cultural y que afecta directamente a nuestra Comunidad Autónoma. No hace mucho tiempo, se presentó por el Director General de Caja Madrid un libro con el título: “Conservación del Patrimonio Histórico en España. Análisis económico”. Pues bien, de los resultados de dicho estudio se puede destacar que Andalucía es la Comunidad Autónoma que más dinero ha invertido en proteger y por consiguiente, conservar su Patrimonio Histórico-Cultural. Además, y con carácter general se subraya en esta investigación realizada por profesores de la Universidad Complutense de Madrid, que “el turismo cultural puede ser una importante fuente de rentabilización de los bienes del patrimonio cultural”.

Otra noticia publicada en el diario económico “Expansión” el pasado 13 de abril y cuya autora es Rosario Fernández, plantea con su artículo titulado: “España no sabe rentabilizar el filón de su patrimonio cultural” que muchos de nuestros bienes artísticos se encuentran amenazados por falta de inversiones para su conservación. No cabe duda, que en la actualidad, prácticamente, las Administraciones Públicas son las grandes protagonistas en la protección del patrimonio, tal vez, obligadas por el compromiso contraído con la ciudadanía. Así, en el caso andaluz nuestra Comunidad Autónoma sin perjuicio de la normativa existente en materia de protección de nuestro rico patrimonio histórico y cultural, ya declara en el vigente Estatuto de Autonomía de Andalucía, entre “Los Principios Rectores de las Políticas Públicas”, el que establece: “La conservación y puesta en valor del patrimonio cultural, histórico y artístico de Andalucía, especialmente el flamenco”. Y entre las Competencias asumidas por la misma figura en el artículo 68.3: “Cultura y Patrimonio”, la voluntad de proteger nuestro patrimonio histórico, artístico, monumental, arqueológico y científico sin perjuicio de las que correspondan a la Administración General del Estado. De esta forma, queda más reforzada, la protección del patrimonio histórico, que se proclama en el artículo 46 de nuestra Carta Magna.

En este sentido, me sumo a la opinión de la profesora Ávila Ruiz de la Universidad de Sevilla cuando considera que: “…todo Proyecto de Conservación del Patrimonio va ligado no sólo al interés por recuperar las raíces históricas locales sino también porque el patrimonio histórico está ligado a los ciudadanos en la medida que para ellos éste denota continuidad, refuerza la identidad social y es un signo de identidad”. Sí, estoy conforme.

Pero la protección del patrimonio más allá del interés conservacionista, o ideológico próximo a planteamientos relacionados con el desarrollo económico local, tiene un lugar más significativo, en la escuela. Por ello, comparto el criterio de esta profesora cuando dice que: “…la sociedad moderna con la protección del patrimonio histórico no solo tiende a conservar la memoria del legado cultural e histórico, sino que debe ser instrumento esencial de conocimiento”. Y aquí creo que coincidiremos la gran mayoría en que los gastos o inversiones dedicados a la conservación del patrimonio histórico-cultural lejos de considerarse una medida derrochadora, también contribuyen a formar ciudadanos por medio de proyectos didácticos que intentan trasladar al alumnado el conocimiento patrimonial deseable. Así las cosas, la Orden de 10 de agosto de 2007 de la Junta de Andalucía, sobre el currículum en la Educación Secundaria Obligatoria, apunta al tratar sobre el núcleo temático: “Patrimonio Cultural Andaluz” que: “… esta etapa educativa constituye un buen momento para promover en el alumnado la reflexión y el debate acerca de la conservación del patrimonio, el uso y disfrute del mismo, los límites del desarrollo económico y su responsabilidad a este respecto como ciudadanos actuales y futuros”.

José A. Cáceres

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